Videos filtrados en redes sociales revelaron que diversas fábricas en China están desmantelando de forma masiva miles de tarjetas gráficas NVIDIA GeForce RTX 5090 nuevas, desoldando sus procesadores y chips de memoria para convertirlas en aceleradores compactos destinados a centros de datos de inteligencia artificial.

Las grabaciones, difundidas inicialmente a través de publicaciones de medios especializados como HKEPC, exponen el funcionamiento de verdaderas líneas de montaje industriales operando en el mercado gris asiático. En estas instalaciones, técnicos especializados reciben lotes gigantescos de tarjetas gráficas que ni siquiera se comercializan de manera oficial en la región. La selección de hardware intervenido abarca tanto modelos personalizados de distintos fabricantes ensambladores como las cotizadas unidades Founders Edition desarrolladas directamente por NVIDIA.

La reconversión técnica hacia el formato de turbina

El propósito principal de este proceso de desmontaje radica en las limitaciones físicas que presentan los servidores de alta densidad. Las tarjetas gráficas para gaming de gama entusiasta suelen emplear sistemas de refrigeración enormes de tres o cuatro ranuras, los cuales expulsan el calor hacia los costados interiores del gabinete. Esta configuración resulta incompatible con los racks de servidores 4U o configuraciones de múltiples GPU paralelas, donde el espacio y el flujo térmico vertical son factores críticos.

Videos filtrados muestran fábricas en China desmantelando tarjetas RTX 5090 por miles para servidores de IA

Para eludir este obstáculo, los operarios de estas fábricas retiran por completo los pesados disipadores de fábrica y el ventilador original. Mediante herramientas de calor aplicadas con gran precisión, proceden a desoldar el silicio principal GB202 junto con los módulos de memoria GDDR7 de la placa de circuito original. Ambos componentes esenciales se trasplantan posteriormente a nuevas placas diseñadas a medida, las cuales integran un sistema de refrigeración de dos ranuras con ventilador de tipo turbina y base de cobre. Este diseño toma aire fresco y expulsa todo el aire caliente directamente hacia la parte trasera del chasis, permitiendo apilar decenas de unidades una junto a otra sin estrangular térmicamente el sistema.

Una vez completado el trasplante, los productos modificados no se envían a ciegas. Las instalaciones cuentan con extensos bancos de prueba abiertos donde docenas de tarjetas reconvertidas se someten en paralelo a pruebas de estrés gráfico y estabilidad. Aquellas unidades que superan con éxito los controles de rendimiento son empaquetadas minuciosamente en cajas neutras y despachadas en masa hacia sus clientes finales, que corresponden principalmente a laboratorios de inteligencia artificial y centros de procesamiento de datos.

Un impacto severo en los precios y el mercado general

Este fenómeno industrial a gran escala ha golpeado con dureza la disponibilidad de hardware para los consumidores tradicionales de videojuegos. Fuentes del sector reportan que intermediarios del mercado gris rastrean agresivamente cualquier lote disponible en tiendas internacionales para abastecer las líneas de ensamblaje chinas, donde se estima que se modifican miles de unidades cada día.

Videos filtrados muestran fábricas en China desmantelando tarjetas RTX 5090 por miles para servidores de IA

Esta sangría de componentes ha provocado que el modelo prácticamente desaparezca de las estanterías de los comercios minoristas convencionales. La escasez resultante ha empujado las cotizaciones en el mercado de reventa a niveles históricos, con versiones personalizadas que han alcanzado precios base de 8.500 dólares e incluso valores cercanos a los 10.000 dólares. Irónicamente, esta distorsión ha generado situaciones insólitas en las que adquirir un equipo premontado completo resulta más económico que intentar comprar una única tarjeta gráfica por separado. Mientras la demanda de potencia de cálculo para proyectos de inteligencia artificial continúe desbordada, el hardware gráfico de consumo masivo seguirá siendo absorbido por este lucrativo circuito de reconversión técnica.