El Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología de Japón otorgó la Orden de la Cultura a Shigeru Miyamoto, marcando un hito al convertirlo en la primera figura de la industria de los videojuegos en recibir este máximo reconocimiento estatal.

La distinción honra casi cinco décadas de carrera del legendario creativo de Nintendo, quien ingresó a la compañía en 1977. Tras ser nombrado Persona de Mérito Cultural en 2019, Miyamoto compareció en una rueda de prensa en la sede central de Nintendo en Kioto el 22 de octubre de 2026, un día antes del anuncio ministerial. Con su habitual modestia, abrió el diálogo admitiendo sentirse avergonzado por tanta atención y dejó claro que asume el galardón como representante de los numerosos equipos y colaboradores con los que ha trabajado a lo largo de los años.

Un medio interactivo que conquistó tres generaciones familiares

Durante su conversación con la prensa japonesa, Miyamoto rememoró sus inicios cuando tenía unos 26 años y apenas se comprendía el alcance del medio interactivo. En aquel entonces, casi nadie entre sus conocidos jugaba videojuegos, mientras que hoy la afición abarca a tres generaciones: abuelos, padres e hijos comparten la misma pasión. El creativo vinculó este fenómeno con la tradición de Nintendo, recordando los juegos familiares que se guardaban en los muebles hogareños durante todo el año y se sacaban para disfrutar juntos en Año Nuevo.

Shigeru Miyamoto recibe la Orden de la Cultura de Japón y hace historia en los videojuegos

Bajo esa filosofía, Miyamoto explicó que el objetivo siempre fue colocar la consola en el centro de la sala de estar, creando experiencias que resulten naturales y atractivas tanto para los jugadores experimentados como para quienes nunca antes habían tocado un control. Ese esfuerzo por hacer que el videojuego forme parte de la vida cotidiana definió momentos clave de su trayectoria, especialmente en transiciones generacionales donde la industria corría el riesgo de volverse inaccesible.

La obsesión por el diseño de interfaces y la expansión de sus mundos

Al abordar las dificultades y puntos de inflexión de su carrera, Miyamoto recordó el paso de GameCube a Wii. En aquel periodo notó una división social entre quienes jugaban y quienes no, provocada en parte por controles cada vez más complejos e intimidantes para los principiantes. La respuesta de Nintendo con Wii y Nintendo DS fue simplificar radicalmente las interfaces para derribar esas barreras y permitir que cualquiera pudiera interactuar sin frustraciones.

Shigeru Miyamoto recibe la Orden de la Cultura de Japón y hace historia en los videojuegos

El directivo enfatizó que ninguna otra industria cuida las interfaces de usuario con tanta dedicación como la de los videojuegos, priorizando siempre la comodidad de las personas ante cada botón o respuesta en pantalla. Además, admitió que durante mucho tiempo se resistió a llevar sus franquicias al cine por temor a que definir trasfondos narrativos rígidos limitara la libertad de diseño en futuros títulos. Sin embargo, al ver el inmenso cariño global hacia personajes como Mario, Zelda o Kirby, comprendió que las películas y los parques temáticos eran caminos naturales para conectar con nuevos públicos. Finalmente, reivindicó a su natal Sonobe y a Kioto como el entorno perfecto donde desarrollar su labor con paciencia y calma, lejos de las modas pasajeras de las grandes metrópolis.