El exmánager de Capcom Miguel E. Corti reveló en Bluesky el caótico desarrollo que atravesó Resident Evil 7: Biohazard tras las duras críticas a la sexta entrega, proceso en el que se barajaron protagonistas como Leon o Hunk antes de reiniciar el rumbo del proyecto.

La travesía para revivir la saga tras Resident Evil 6 no fue sencilla. Aquella entrega se lanzó en una época donde la industria estaba dominada por Call of Duty y existía cierto recelo hacia las producciones japonesas. Aunque el sexto título vendió con fuerza, no logró convencer del todo ni a los fanáticos del terror ni a los amantes de la acción desenfrenada, una situación que empeoró cuando la franquicia bélica de Activision popularizó su propia modalidad de zombis. Ante ese panorama, el equipo de Capcom buscó inspiración en el tremendo éxito de crítica que cosechó The Last of Us, intentando replicar esa recepción mediante una trama que en sus primeros compases pretendía conectarse todavía más con el lore clásico.

Resident Evil 7 y su caótico desarrollo tras el tropiezo de la sexta entrega

Un reinicio creativo con múltiples protagonistas

Durante esa etapa inicial de incertidumbre, la dirección del juego no encontraba un camino claro. Corti admitió que perdió la cuenta de la cantidad de versiones que existieron internamente, ya que sobre la mesa desfilaron héroes consagrados como Leon, Jill, Rebecca e incluso el enigmático Hunk. Todo cambió tras una reestructuración interna en la compañía nipona: el desarrollo se reinició por completo, impulsado por ideas de proyectos cancelados y por las lecciones aprendidas con Resident Evil Revelations 2. Fue allí donde el director tomó la determinación de cambiar la perspectiva a primera persona y devolver la franquicia a sus raíces de auténtico survival horror, tomando como enorme referente cinematográfico al remake de 2013 de Evil Dead, influencia que inspiró directamente el nombre del personaje de Mia.

En un principio, la visión para el nuevo protagonista, Ethan Winters, contemplaba que fuera un personaje silencioso. No obstante, esa idea se descartó cuando se escribió el secuestro de Mia, a quien daban por muerta. Los desarrolladores sintieron que no encajaba dejar mudo a alguien que sufría un trauma semejante, aunque en la versión final todavía persisten rezagos de esa frialdad original, notándose que Ethan reacciona de forma bastante contenida ante los horrores que presencia en la mansión.

Resident Evil 7 y su caótico desarrollo tras el tropiezo de la sexta entrega

Dilemas morales y el regreso de Chris Redfield

Uno de los momentos más tensos de la producción ocurrió cerca del desenlace narrativo con el dilema entre salvar a Mia o a Zoe. Corti desveló que este segmento se añadió cuando la historia estaba prácticamente terminada, provocando una división cultural inmediata en las oficinas: los desarrolladores japoneses optaron por salvar a Mia, mientras que los creativos occidentales eligieron a Zoe. Al ser consultado por el director sobre su elección, Corti justificó que Mia era la esposa de Ethan y no la suya, sumado a que la mujer le amputa una mano e intenta asesinarlo, mientras que Zoe lo ayudó durante toda la pesadilla. Este debate obligó a meter con calzador la escena introductoria de Mia en video para forzar la empatía del jugador, generando tensiones con el guionista al revelarse luego los oscuros nexos de ella con una organización criminal.

El temor de los desarrolladores a un nuevo rechazo llevó a incorporar elementos tradicionales a última hora, motivando la sorpresiva aparición de Chris Redfield al final de la aventura con el parche de Umbrella para generar debate. Aquella inclusión desató confusión entre los fans debido al nuevo rostro del agente, un cambio forzado por la técnica de escaneo fotogramétrico que impidió encontrar a un modelo idéntico al Chris de entregas pasadas. A pesar de un debut comercial moderado que registró 3 millones de copias vendidas durante su primer año, el impecable recibimiento de la crítica y el impulso posterior de la saga convirtieron a Resident Evil 7 en la piedra angular del renacer moderno de Capcom.