El cierre de la empresa
El estudio Polyarc, creador de la franquicia Moss, anunció su cierre definitivo el 11 de septiembre de 2026, tras casi doce años de actividad. La decisión quedó reflejada en una publicación oficial en LinkedIn, donde la compañía declaró que su tiempo de colaboración había llegado a su fin. El mensaje también menciona el PlayStation VR2 como plataforma clave durante la última etapa del desarrollo.
Fundado en 2014 por un grupo de veteranos de la industria, Polyarc se consolidó rápidamente como pionero en experiencias de realidad virtual accesibles. Su primer título, Moss, lanzó en 2018 y se destacó por combinar narrativa emotiva con mecánicas de juego intuitivas, logrando captar tanto a jugadores casuales como a entusiastas de VR.
El éxito de Moss impulsó una secuela, Moss: Book II, que llegó en 2022 y profundizó la interacción entre el jugador y el pequeño dragón Quill. Ambas entregas fueron aclamadas por su arte visual, banda sonora inmersiva y capacidad de aprovechar al máximo el hardware de PlayStation VR2, generando ventas superiores a medio millón de copias en todo el mundo.
La publicación de cierre incluyó un texto breve pero emotivo: "Después de casi 12 años en la montaña rusa de emociones que es crear videojuegos, nuestro tiempo juntos ha llegado a su fin. Mientras concluimos el desarrollo activo, nos despedimos de cada uno de los miembros del equipo". No se revelaron razones financieras específicas, pero la ausencia de proyectos futuros sugiere que la empresa había agotado su cartera de títulos en desarrollo.
El anuncio provocó la salida inmediata de todos los empleados, cuyas trayectorias profesionales se verán ahora redistribuidas entre otras productoras de contenido VR y estudios indie. Algunos miembros del equipo ya han confirmado su intención de emprender proyectos personales o unirse a compañías como Meta y Valve, que continúan ampliando sus catálogos de experiencias inmersivas.
Con la desaparición de Polyarc, varios proyectos anunciados para el PlayStation VR2 quedan sin una casa clara de desarrollo. Títulos que estaban en fase de pre‑producción, como un juego de plataformas basado en la mitología nórdica, podrían ser absorbidos por otras productoras o quedar en el limbo creativo.
El mercado de realidad virtual experimenta una consolidación donde los grandes actores buscan absorber talento y propiedad intelectual de estudios independientes. El cierre de Polyarc refuerza la tendencia de que los estudios con nichos especializados deben demostrar sostenibilidad a largo plazo o enfrentar la disolución, pese a contar con una base de fans leal.
A pesar del final, el legado de Polyarc permanece presente en la comunidad de desarrolladores, que citan sus técnicas de optimización y narrativa como referencia para nuevos proyectos. La facilidad de uso de sus herramientas de desarrollo ha inspirado a varios estudios emergentes a experimentar con mecánicas de juego en tercera persona dentro de entornos VR.
Mirando hacia adelante, la industria de VR sigue buscando títulos que combinen accesibilidad y profundidad emocional, atributos que Polyarc supo ofrecer. La ausencia del estudio deja un vacío creativo que podría ser rellenado por nuevos talentos motivados por el ejemplo que dejó Moss y su enfoque centrado en el jugador.