El estudio independiente Polyarc, creador de la aclamada serie de realidad virtual Moss, anuncia su cierre definitivo después de casi 12 años de actividad en Seattle. La decisión llega en medio de una década marcada por innovaciones que posicionaron al estudio como referente del género de plataformas en VR.

Fundado en 2014 por el visionario diseñador Tam Armstrong y su socio, el estudio surgió con la intención de explorar narrativas inmersivas que superaran los límites de los juegos tradicionales. La financiación inicial provino de capital de riesgo especializado en tecnología emergente, lo que permitió al equipo ampliar su plantilla a más de treinta profesionales en los primeros cuatro años.

El lanzamiento de Moss en 2018 marcó un hito para la industria: el juego combinó una jugabilidad de plataformas con una historia emotiva protagonizada por la pequeña ratona Quill, recibiendo elogios de críticos internacionales y obteniendo premios como el BAFTA Games Award al Mejor Juego de Realidad Virtual. La secuela, Moss: Book of..., consolidó la reputación del estudio al introducir mecánicas de interacción más complejas y entornos visualmente más ricos.

Historia y logros

Durante la siguiente fase, Polyarc forjó alianzas estratégicas con fabricantes de hardware como Oculus y Valve, asegurando la optimización de sus títulos para los últimos cascos de realidad virtual. Además, la compañía se involucró en iniciativas de formación para desarrolladores emergentes, ofreciendo talleres y mentorías que ampliaron la comunidad de creadores de contenido VR.

A medida que el mercado de realidad virtual experimentó una desaceleración a partir de 2023, los costos de producción y la dependencia de hardware caro comenzaron a afectar la rentabilidad de los estudios medianos. La competencia se intensificó con la entrada de grandes publishers que lanzaron experiencias VR de alto presupuesto, lo que redujo la cuota de mercado disponible para proyectos independientes como los de Polyarc.

Repercusiones y futuro

En una breve comunicación dirigida a su equipo, la dirección explicó que la misión del estudio había llegado a su fin y que “nuestro trabajo está concluido”. La nota incluyó agradecimientos a los empleados y a la comunidad que apoyó la visión del estudio desde sus inicios.

Los empleados, que suman alrededor de veintidós personas, fueron notificados de la disolución y recibirán paquetes de indemnización acordados con la legislación local. La noticia ha generado una oleada de mensajes de apoyo en redes sociales, donde fans y colegas del sector lamentan la pérdida de una voz creativa única dentro del ecosistema VR.

El futuro de la franquicia Moss permanece incierto; aunque los derechos de la IP podrían ser adquiridos por otra compañía, no se ha anunciado ningún plan concreto. Observadores del sector señalan que la desaparición de Polyarc subraya la necesidad de modelos de negocio más sostenibles para los desarrolladores de realidad virtual, mientras la industria busca recuperar la confianza de los consumidores tras años de fluctuaciones.

En última instancia, el cierre de Polyarc simboliza tanto el fin de una era creativa como la persistente vulnerabilidad de los estudios que dependen de tecnologías emergentes. La comunidad VR seguirá evaluando el legado del estudio mientras se plantea cómo equilibrar innovación y viabilidad económica en los próximos años.