Durante la época dorada de los dieciséis bits, la escena sudamericana convirtió a International Superstar Soccer Deluxe en la base de ediciones clandestinas míticas como Fútbol Argentino 96, Fútbol Chileno 96 o Fútbol Peruano 97. Estos cartuchos piratas cambiaron las selecciones tradicionales por clubes locales y se transformaron en un auténtico fenómeno de feria y salones de juego en toda la región.
Publicado en 1995 por Konami, la secuela de su simulador futbolístico llegó originalmente a Super Nintendo, dando luego el salto a Mega Drive y posteriormente a la primera PlayStation. El título destacaba por un apartado visual avanzado para la época, dotado de animaciones realistas que cobraban vida en momentos determinantes del partido, tales como anotar un triplete, concretar una remontada histórica o marcar un autogol. Debido a que la compañía japonesa no contaba con licencias oficiales de la FIFA, los futbolistas tenían identidades ficticias, aunque resultaban fácilmente identificables gracias a rasgos físicos personalizados como peinados, tonos de piel o vello facial.
La invasión de las ligas locales en cartuchos clandestinos
Fue en este contexto donde diversos modificadores anónimos en América Latina aprovecharon la sólida base de International Superstar Soccer Deluxe para crear versiones adaptadas al balompié de sus respectivos países. De esa oleada surgieron títulos emblemáticos que circularon de forma masiva en cartuchos no oficiales: Fútbol Argentino 96, Fútbol Chileno 96, Fútbol Peruano 97, Fútbol Colombiano 96, Fútebol Brasileiro 96 e incluso variantes inspiradas en certámenes como World Cup France 98 o Fútbol Ecuatoriano 97. En territorios como Colombia, conseguir estas versiones modificadas en los comercios informales resultaba más habitual y sencillo que encontrar una copia legal del título original de Konami.
Estas modificaciones estaban notablemente logradas en sus aspectos más visibles, incorporando los uniformes principales y las cualidades técnicas de los futbolistas más representativos de cada plantel. Sin embargo, la intervención de la ROM dejaba al descubierto limitaciones técnicas de la época: los uniformes alternativos quedaban genéricos para todos los clubes y las pantallas especiales de celebración o lamento no pudieron actualizarse, por lo que seguían mostrando a los combinados nacionales del juego base al conseguir un torneo o un triplete.
La riqueza táctica y los secretos del clásico de Konami
El juego original ofrecía un despliegue de opciones inusual para 1995, con modos como el Juego Simple, la Copa Internacional de nueve encuentros y la extensa Serie Mundial, una liga todos contra todos de hasta 149 partidos en su máxima dificultad que exigía contraseñas de hasta 150 caracteres para salvar el progreso. También destacaba el Modo Escenario, que retaba al usuario a remontar o sostener marcadores basados en partidos de las eliminatorias a la Eurocopa de 1996 o la Copa América de 1995.
La personalización incluía detalles como la elección entre tres colegiados diferentes con criterios dispares de amonestación (Carlos, Heinz y Hasegawa), junto a un curioso truco mediante el código Konami que transformaba al árbitro en un perro pastor alemán cuyos pitazos sonaban como ladridos. Todo esto, sumado a ocho estadios de dimensiones distintas y condiciones climáticas de lluvia o nieve que alteraban la física del balón, consolidó la jugabilidad que luego los cartuchos sudamericanos inmortalizaron en la memoria colectiva del continente.