Los aclamados títulos independientes Celeste y TowerFall fueron retirados repentinamente de la tienda de Xbox, una medida deliberada confirmada por la desarrolladora Maddy Thorson en apoyo al movimiento internacional BDS contra los vínculos de Microsoft con el gobierno israelí.
La desaparición de ambos videojuegos del catálogo digital de consolas Xbox tomó por sorpresa a la comunidad durante los primeros días de la semana. Ante las dudas de los usuarios que notaron que ya no era posible adquirir ninguno de los dos proyectos, la propia Maddy Thorson publicó un mensaje en la red social Bluesky para disipar cualquier especulación técnica o contractual. En su comunicado, la creadora fue enfática al admitir que la remoción fue una decisión totalmente consciente y planificada, tomada con el propósito de respaldar de manera activa la campaña de boicot promovida por el movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones), que denuncia las acciones contra la población en Palestina.
Las razones detrás del boicot contra Microsoft
La inclusión de la división de videojuegos Xbox y de su empresa matriz dentro de las listas de objetivos del movimiento BDS responde a los acuerdos comerciales y tecnológicos que Microsoft mantiene vigentes con el gobierno de Israel y su sistema penitenciario. De acuerdo con los señalamientos de la organización, la compañía tecnológica estadounidense ha suministrado el acceso a su infraestructura de servidores en la nube mediante Azure Cloud, así como herramientas avanzadas de inteligencia artificial. Según denuncias de distintas organizaciones, estos sistemas han sido empleados de forma continuada en los últimos años en el contexto de las operaciones militares y de control sobre los territorios palestinos.
A raíz de esta situación, el movimiento BDS ha convocado a la comunidad global a cancelar sus suscripciones activas al servicio Xbox Game Pass, boicotear las franquicias principales bajo el sello de la marca —incluyendo títulos de gran alcance masivo como Call of Duty o Candy Crush— y detener por completo la compra de productos relacionados con el ecosistema de juegos de Microsoft.
Por su parte, Microsoft se ha pronunciado previamente ante los cuestionamientos del boicot, reconociendo el suministro de tecnología de inteligencia artificial al Ministerio de Defensa de Israel. No obstante, la multinacional argumentó en su momento que no existía evidencia directa de que sus herramientas fueran empleadas para atacar o causar daño específico a personas en el conflicto de Gaza, una postura que diversas investigaciones y reportes periodísticos han contradicho.
Un precedente que crece dentro del desarrollo independiente
La postura adoptada por Maddy Thorson respecto a Celeste y TowerFall no es un caso aislado dentro de la industria de los videojuegos. Apenas unas semanas antes, el equipo australiano House House, desarrolladores reconocidos y creadores del venidero Big Walk, difundió un comunicado público en el que señalaba que su próxima obra no se publicaría en las consolas de Xbox debido a los lazos corporativos de la empresa con Israel. En dicha declaración, los desarrolladores australianos manifestaron que les encantaría llevar su juego a la comunidad de Xbox, pero subrayaron que eso no ocurrirá hasta que la marca deje de figurar como objetivo de las campañas del BDS, remarcando su convicción de que las acciones colectivas coordinadas pueden generar transformaciones significativas frente a grandes intereses económicos.
De igual manera, el creador detrás del título independiente Tenderfoot Tactics tomó una determinación equivalente durante 2025 al negarse a mantener su catálogo en el ecosistema de Microsoft. Con la salida voluntaria de Celeste y TowerFall, los jugadores ya no pueden adquirir copias nuevas en Xbox, aunque quienes ya poseían las obras previamente conservan el acceso en sus bibliotecas. Al mismo tiempo, ambos videojuegos continúan comercializándose con normalidad en otras plataformas del mercado, como PlayStation, Nintendo Switch y PC.