Bungie confirmó que no presentará novedades sobre el futuro de Destiny ni revelará una secuela en The Game Awards 2026, optando por centrar sus esfuerzos inmediatos en devolver a Destiny 2 sus campañas y contenidos retirados. Esta decisión marca un cambio de rumbo estratégico para el estudio, que busca estabilizar su producto principal antes de aventurarse en nuevas entregas.
A través de una extensa sesión informativa conducida por Josh Deane, jefe de producto de Bungie, el estudio estadounidense abordó con franqueza el estado actual de la franquicia de ciencia ficción. Deane explicó que el equipo se encuentra en una etapa muy temprana de incubación e investigación conceptual para definir los próximos pasos de la saga, por lo que no buscarán golpes de efecto tempranos con anuncios apresurados o logotipos en eventos masivos de la industria. La prioridad es clara: consolidar lo que ya existe.
Prioridad al contenido clásico de Destiny 2
El objetivo central de la desarrolladora antes de dar un salto generacional consiste en reparar la confianza con su comunidad y devolverle la integridad a Destiny 2. Tras haber retirado numeroso material con el paso de los años debido a complicaciones técnicas y al peso del motor gráfico, Bungie se ha propuesto desarchivar gran parte de ese contenido emblemático sin costo adicional para todos los jugadores. Este movimiento responde a una petición constante de los usuarios que extrañan las narrativas iniciales del juego.
En esta primera tanda de reactivación, el estudio planea reincorporar las campañas principales completas de Red War, Curse of Osiris, Warmind y Forsaken. Esta iniciativa incluirá asimismo los asaltos vinculados a dichas expansiones, todas sus incursiones y guaridas de incursión, además de la ansiada actividad Menagerie con recompensas actualizadas para el ecosistema actual. La intención es que los jugadores veteranos puedan revivir estos momentos y que los nuevos usuarios experimenten la historia completa que definió los primeros años del título.
Respecto a los plazos, Bungie detalló que el proyecto recibió luz verde en junio y fue ratificado en septiembre tras validar su viabilidad técnica. En estos momentos, el equipo se encuentra en fase de preproducción y prueba de trabajo, una etapa que se extenderá hasta aproximadamente enero o febrero de 2027. Una vez concluido este periodo, comenzará la producción completa para portar el código heredado, un proceso que demandará cerca de 12 meses de trabajo debido a la complejidad del volumen de datos y la necesidad de adaptar las mecánicas antiguas a los sistemas actuales de juego.
Planes futuros y próximos pasos del estudio
Deane también mencionó que existen metas secundarias en estudio, como el retorno paulatino de destinos en modo libre, actividades de temporadas pasadas como Sundial o The Coil, y ajustes para armamento de incursiones clásicas. Sin embargo, aclaró que ciertos elementos, como la experiencia introductoria de New Light o algunas misiones narrativas estacionales, no podrán regresar por restricciones técnicas y estratégicas de cara al porvenir de la marca. El equipo está siendo muy selectivo con lo que decide rescatar para no comprometer el rendimiento del juego.
En paralelo a la recuperación de Destiny 2, la compañía mantiene la mirada puesta en sus otros compromisos, en especial la llegada de Marathon: Symbiosis programada para diciembre. Bungie prometió una nueva actualización informativa importante en febrero, instancia en la que presentará más barras de progreso comunitarias sobre el regreso de contenido clásico y futuras celebraciones para la saga. Este enfoque transparente busca mantener a la base de jugadores informada sobre cada avance en la restauración del contenido, asegurando que la comunidad se sienta parte del proceso de reconstrucción del juego.