Chivalware nos llega de la mano de Neophyte. Un roguelike que toma de Megaman Battle Network para entregar una experiencia que combina perfectamente la estrategia de los deckbuilders con el gameplay de un roguelike de acción
Gameplay
Chivalware toma mucho de Megaman Battle Network en su combate. Te posicionas, atacas y predices a tu enemigo en un escenario hecho por casillas. Pero se separa de este y similares con un sistema de casillas de colores las cuales tienes que eliminar de 3 o más para equipar y cargar tus armas.
Cada una requiere distinta cantidad de energía para usarse, además de tener diferencias clave como su área de daño, diferencias de patrones de ataque, munición, tipo de daño, etc. A lo largo del juego podrás cambiar tus armas e instalar chips que mejoran a tu personaje y lo especializan. Este siendo el típico factor de artefactos que le da rejugabilidad a este género.
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El juego cuenta con 5 personajes, de los cuales pude probar 3, que funcionan diferente, entregando una experiencia distinta e interesante en cada run. Por otro lado, al lograr ganar una de estas, desbloqueas nuevos niveles de dificultad, que no solo vuelven más fuertes a los enemigos, sino que también modifican el juego con debuffs que se acumulan por cada zona completada. El juego tiene 5 de estos, de los cuales pudimos probar 2.
Es el combate y la excelente fusión del combate a tiempo real, con la estrategia que solo se puede lograr con el sistema de casillas y la preparación de tu equipo lo que hace a este juego tan especial.
Lo único que puedo criticar es el progreso en base a puntaje, lo cual encuentro que es un sistema anticuado y obliga al jugador a repetir varias partidas (ya sean victoriosas o no) con tal de desbloquear objetos y personajes.
4/5.
Historia
La historia de Chivalware es simple, pero efectiva. Es un reino digital, donde el rey enloqueció y los Disknights (diskaballeros en español) tienen que derrotarlo para terminar con su tiranía. El juego sugiere que hay algo más sucediendo por errores que suceden a lo largo de la partida, pero al final la historia sirve como excusa para la acción.
Tiene detalles como que los artefactos son chips y las armas disquetes, aportando a la idea de la virtualidad de este mundo.
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Pero debo decir que me gusta lo que hacen con el rey, quien aparece al comienzo y al final de cada run, amenazándote y dando pequeñas frases que revelan detalles de la historia. Le da una presencia a lo largo del juego que es muy interesante, y la verdad es que me gustaría saber para dónde va la trama en la versión completa del juego.
3/5.
Diseño de niveles
La progresión de este juego es simple. Cada zona tiene 13 estancias que superar, cada estancia puede ser un combate, una zona de descanso, un mercader o un evento. Es decir, lo típico de este género.
La demo que se nos entregó disponía de dos zonas, pero en total serán 4. Hasta el momento, cada una tiene sus propios enemigos, que funcionan de forma distinta entre sí y tienen habilidades que se distinguen de su ambiente. Pero en general, es lo que se espera en el género, pero está bastante bien hecho tomando en cuenta lo simple que es.
4/5
Graficos, diseño visual y de sonido
Es obvio por las imágenes, pero este juego es muy simple visualmente, optando por pixel art, con diseños simples y simpáticos. Pero lo que destaca para mí son los detalles: líneas de escaneo y aberración cromática son dos elementos visuales que aplica que le reducen la nitidez a la imagen intencionalmente y hacen que el juego se vea bastante bonito.
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Pero debo decir que fuera de este detalle, el juego no tiene nada sorprendente que mostrar. Lo mismo se puede decir de su música. No existe ninguna melodía memorable, ni un diseño de sonido que vaya más allá de lo mínimo necesario para que un juego funcione.
2/5.
Apartado tecnico y optimización
En lo personal es importante que los videojuegos sean lo más accesibles posible para todos los dispositivos posibles. Y por eso Chivalware es la clase de juego que nos gusta en Pixel Press, pues es ligero, la demo no pesa más de 400 MB. Y puede correr en casi cualquier dispositivo.
Así mismo, tiene opciones para pantallas de 16:9 y 16:10. Lo único que le falta para ser perfecto sería que tuviera formato de 4:3, que estaría acorde a la estética del juego, además de terminar de ofrecer una experiencia totalmente accesible.
Y al menos durante mi partida no me topé con ningún bug, ni error visual ni nada.