Nothing Phone (4b) llega al mercado con un precio cercano a los 350 euros, justo cuando la crisis de RAM y la escasez de componentes dificultan la renovación de dispositivos de bajo coste. El análisis de Xataka muestra que, a diferencia de la mayoría de los teléfonos de gama media, el modelo de Nothing apuesta por una propuesta de valor basada en la optimización de recursos más que en la inclusión de los últimos chips de gama alta.
El segmento de móviles económicos ha entrado en una fase de estancamiento: los fabricantes tienden a reciclar diseños de generaciones anteriores, limitando la innovación a cambios estéticos menores. La escasez de memoria DRAM y NAND ha encarecido los componentes, obligando a los precios a mantenerse altos o a reducir especificaciones. En este contexto, conseguir un dispositivo por debajo de los 350 €, con rendimiento comparable a modelos de hace dos años, se vuelve una tarea ardua.
Nothing, la empresa fundada por Carl Pei, decide desafiar esa tendencia con el Phone (4b). En lugar de equipar el aparato con un procesador tope de gama, opta por un SoC de gama media que, combinado con una gestión de energía y software afinada, permite un equilibrio aceptable entre velocidad y consumo. La memoria RAM, aunque limitada a 6 GB, está configurada en una arquitectura que prioriza la fluidez del sistema operativo y de las aplicaciones más usadas.
El almacenamiento interno de 128 GB, aunque no es excepcional, supera la media de la categoría y se ofrece sin la práctica de “expansión mediante micro‑SD”, una decisión que refleja la tendencia del mercado a eliminar ranuras extra para reducir costes de producción. Sin embargo, el dispositivo compensa con un sistema operativo limpio, casi libre de bloatware, y actualizaciones prometidas durante al menos dos años.
Diseño y ergonomía
En cuanto a la estética, el Nothing Phone (4b) conserva la identidad visual característica de la marca: una carcasa trasera de fibra de vidrio con un patrón de puntos iluminados que actúan como indicadores de notificaciones. Este detalle, que antes se reservaba a modelos premium, aporta un factor de diferenciación que pocos competidores en el rango de precios bajo ofrecen. El dispositivo pesa 176 g y su pantalla OLED de 6,55 pulgadas presenta una resolución Full HD+ y una tasa de refresco de 120 Hz, parámetros que antes solo se veían en teléfonos de gama alta.
El conjunto de cámaras, compuesto por un sensor principal de 50 MP y una lente ultra gran angular de 12 MP, entrega resultados decentes en buena luz, aunque revela limitaciones en situaciones de baja iluminación. La ausencia de estabilización óptica de imagen y de un teleobjetivo muestra la estrategia de Nothing de priorizar la relación precio‑características sobre la competencia directa con marcas como Xiaomi o Samsung en el mismo rango.
La experiencia de uso diaria resulta sorprendente: la latencia al abrir aplicaciones es mínima, los juegos ligeros corren sin tirones y la batería de 4700 mAh, acompañada de la carga rápida de 33 W, permite superar el día completo con un uso mixto. La integración del ecosistema Nothing, que incluye auriculares y lámparas inteligentes, se percibe como un plus para usuarios que ya poseen otros productos de la marca.
Repercusiones en el mercado
Analistas del sector señalan que el Phone (4b) podría obligar a otros fabricantes a replantearse sus ofertas de gama media, enfocándose más en la optimización de software y en propuestas de diseño distintivas. La presión sobre los precios de los componentes críticos también podría acelerar la adopción de soluciones basadas en módulos de memoria más eficientes.
En resumen, el Nothing Phone (4b) muestra que, incluso en tiempos de escasez de componentes, es posible lanzar un smartphone económico que destaque por su diseño, su pantalla y una experiencia de usuario pulida, sin depender exclusivamente de los últimos avances de hardware.