Los estudios Evil Empire y Motion Twin se aliaron con Konami para desarrollar Castlevania: Belmont’s Curse, la primera entrega bidimensional original de la saga en 18 años, disponible el 15 de octubre en Xbox Series X|S y Xbox en PC a través del programa Xbox Play Anywhere.
La aventura sitúa su acción en un París envuelto en llamas violetas durante el año 1499. La protagonista es Rose Belmont, hija de Trevor Belmont y la hechicera Sypha Belnades, figuras ampliamente recordadas por los seguidores de la franquicia y la adaptación animada. En esta ocasión, Trevor acude a la capital francesa convocado por el Obispo para transferir oficialmente la responsabilidad de la cacería a su descendiente, dando inicio a una travesía estructurada sobre un mapa fijo interconectado que rescata la esencia del subgénero que la propia franquicia bautizó cuatro décadas atrás.
Un combate cinético con siete armas y ganchos de agarre
A diferencia del diseño procedural que caracterizó a Dead Cells, esta colaboración apuesta por un mundo continuo artesanal, pero hereda directamente la agilidad y la precisión de control del célebre título de acción. En lugar de trasladar modelos tridimensionales a sprites tradicionales de pixel art, la producción utiliza modelados tridimensionales con técnica de cel shading que logran una apariencia gráfica bidimensional muy cuidada, destacando siluetas a contraluz y tonos intensos en plena batalla.
En el terreno puramente jugable, Rose dispone de siete tipos distintos de armas para alternar durante el combate: espada larga, látigo, guanteletes, lanza, espadón, espada con escudo y espadas dobles. Cada variante cuenta con su propio repertorio de movimientos para dominar frente a las criaturas clásicas y nuevas figuras históricas francesas. Siguiendo la filosofía del equipo, los ataques enemigos están claramente telegrafiados visualmente, permitiendo anticipar los golpes rivales mediante un sistema de paradas o desvíos que dinamiza los enfrentamientos de manera similar a lo visto en otros referentes del género.
El látigo sagrado de la familia Belmont cumple aquí una doble función fundamental. Además de servir para golpear, actúa en tiempo real como un gancho de agarre. Con esta herramienta, Rose puede balancearse velozmente a través de anillas distribuidas por los escenarios y engancharse directamente a los enemigos para abalanzarse hacia ellos con fuerza, acelerando las secciones de plataformas e impulsando un estilo de juego mucho más agresivo.
El mazo de arcanos y las voces de los jefes caídos
Las batallas contra jefes imponen exigentes pruebas de habilidad que recompensan el aprendizaje de patrones y la paciencia. Al derrotar a estos adversarios principales, el juego activa su segundo pilar mecánico: una baraja de arcanos de estilo tarot heredada de Sypha. Cada jefe vencido entrega un hechizo mágico vinculado a su identidad, expandiendo las opciones tácticas en combate con poderes que no pertenecen a los arcanos mayores tradicionales.
El progreso de estas magias se gestiona mediante un sistema denominado Obras de Misericordia. Cada carta arcana incluye entre dos y tres logros asociados, consistentes en utilizar los poderes de formas específicas o realizar tareas concretas en el escenario. Al completarlos, se obtienen puntos para desbloquear mejoras directas, tales como duplicar el lanzamiento de cruces bumerán.
Al ser absorbidos dentro de la baraja, los espíritus de los jefes quedan liberados de la influencia de Drácula y permanecen conscientes, convirtiéndose en un coro de voces dentro de la mente de Rose. Algunos muestran gratitud y aconsejan a la heroína en su ruta, mientras que otros no dudan en burlarse de sus acciones. Asimismo, los arcanos sirven como fuente de pistas repartidas por estatuas y espectros que guían la exploración del castillo, resolviendo la desorientación clásica de estas aventuras y dotando de carisma a todo el elenco antes y después de cada duelo.