Durante más de veinte años, quien quería volver a pilotar un podracer tenía dos opciones: desempolvar una consola vieja o cerrar los ojos durante la escena de Tatooine en La amenaza fantasma. Desde hoy, 6 de octubre de 2026, hay una tercera vía, y viene con nota alta. Star Wars: Galactic Racer ya está a la venta en PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC, desarrollado por Fuse Games y publicado por Secret Mode. En Steam cuesta 59,99 dólares y en Metacritic llega con un Metascore de 88, a partir de 62 reseñas de prensa, con 97% de críticas positivas y ninguna negativa. Pure Xbox no se guardó el entusiasmo y lo llamó el lanzamiento de Star Wars mejor valorado en más de dos décadas.
La premisa es sencilla y, a la vez, bastante poco Jedi. El Imperio cayó, la Nueva República intenta reconstruir la galaxia y, mientras tanto, en el Borde Exterior florece lo de siempre: apuestas, sindicatos y gente con demasiada prisa. De ese caos nace la Galactic League, un circuito clandestino donde los sindicatos patrocinan pilotos y las fortunas se ganan o se pierden en segundos. Tú eres Shade, un piloto solitario que busca venganza y gloria. La descripción oficial lo resume con una frase que es casi un manifiesto: sin la Fuerza, sin profecía, solo habilidad, estrategia y voluntad. Por una vez, nadie es el elegido; apenas el que frena más tarde en la curva.
El juego se define como una reinvención de las carreras basada en runs. En la práctica, eso significa una campaña con estructura roguelike: tours en los que vas acumulando mejoras, piezas y habilidades, y en los que perder tiene un costo real. Polygon lo describió como una mezcla de Burnout y F-Zero, y GamesRadar+ destacó que mantiene el legado de choques y derribos de los arcades de los 2000. Hay cuatro clases de repulsorcraft con físicas propias: landspeeders, speeder bikes, skim speeders y, por supuesto, podracers. Empujar, embestir y sacar rivales de la pista no es una falta: es parte del reglamento.
No todo es miel sobre hojuelas en Jakku. The Verge advirtió que la campaña puede ser frustrante: los choques son frecuentes, la velocidad castiga los reflejos lentos y, hacia el final, una sola run puede superar las dos horas, lo que convierte una derrota tardía en una pequeña tragedia doméstica. Entre tours se pueden subir de forma permanente las estadísticas del vehículo, y existe la opción de bajar la dificultad para quienes prefieren disfrutar el paisaje antes que memorizar cada curva. Respec, una de las notas más bajas del agregador con un 70, echó de menos modos más tradicionales y una sección de podracing más desarrollada.
Los paisajes, en cambio, generan consenso. Eurogamer, que le puso 100, destacó las dunas de Jakku con Destructores Estelares en ruinas que hay que esquivar y la superficie blanca de Crait con polvo rojo levantándose bajo los motores. Polygon, por su parte, celebró el Multiplayer Tour, un modo en línea que condensa una run en cinco carreras, con fase de construcción, mejoras y un sistema de apuestas sobre tu posición final y el ganador general. Puede triunfar o romperse según el balance, pero al menos es una idea fresca.
Hay otro detalle que interesa a quien no tiene consola a mano: Amazon Luna lo estrena el mismo día y los miembros de Prime en regiones elegibles pueden jugar la campaña para un jugador sin costo adicional. Mientras tanto, las primeras reseñas de usuarios en Steam aparecen como mayormente positivas, todavía con una muestra pequeña. Lo que queda claro es que Fuse Games, en su debut, apostó por la dificultad, la velocidad y el riesgo, y la prensa le respondió con aplausos. Ahora le toca al público decidir si quiere sufrir a toda velocidad o seguir mirando la carrera de Anakin desde el sillón.