El relanzamiento de Assassin's Creed Black Flag bajo el nombre Resynced tuvo un arranque comercial sólido para Ubisoft, con una recaudación bruta cercana a los 14 millones de dólares antes incluso de su lanzamiento oficial, una cifra que superaría el desempeño inicial de Assassin's Creed Shadows. En términos puramente financieros, el remake se perfila como uno de los estrenos más rentables recientes de la compañía francesa.
Sin embargo, el recibimiento por parte de la comunidad de jugadores ha sido mucho más frío. En Steam, el título está siendo objeto de una ola de reseñas negativas por parte de usuarios molestos ante la presencia de microtransacciones en una experiencia pensada originalmente para un solo jugador. La crítica apunta a que este tipo de monetización resulta innecesaria en un remake de una aventura narrativa sin componente competitivo, lo que ha generado un fuerte rechazo pese al buen desempeño en ventas.
El contraste entre el éxito financiero y la reacción negativa de la audiencia se agrava con una noticia paralela: tras el lanzamiento de Resynced, Ubisoft inició un proceso de despidos en su estudio de Barcelona que afectará a 51 empleados. La medida llega en un momento en que la editorial celebra cifras positivas para el remake, lo que ha generado extrañeza entre quienes siguen de cerca la situación laboral de la compañía.
Ubisoft no ha detallado públicamente las razones específicas detrás de los recortes en Barcelona, ni si están directamente vinculados al desempeño del juego o a una reestructuración más amplia dentro de sus estudios europeos. Tampoco se ha confirmado si se prevén ajustes similares en otras sedes en los próximos meses.
El caso pone en evidencia una tensión cada vez más visible en la industria: los ingresos sólidos de un lanzamiento no siempre se traducen en estabilidad laboral para los equipos que trabajan en su desarrollo o soporte. Mientras Resynced sigue generando ingresos para Ubisoft, la compañía enfrenta simultáneamente el descontento de una parte de su base de jugadores y el impacto directo de recortes de personal en uno de sus estudios europeos.