Nvidia dejó al descubierto en su última llamada de resultados que la crisis de memoria está frenando sus ganancias, mientras que la división de gaming quedó sin mención alguna. La empresa explicó que, sin esa restricción, los ingresos podrían haber superado significativamente los pronósticos del trimestre.
El contexto de la escasez de memoria
La escasez de chips de memoria empezó a sentirse de forma aguda en 2022, cuando la combinación de la recuperación post‑pandemia y la explosión de la inteligencia artificial disparó la demanda de módulos GDDR6X y HBM2E. Los fabricantes de semiconductores, entre ellos Samsung y Micron, no lograron ampliar la producción con la rapidez requerida, lo que provocó cuellos de botella en la cadena de suministro.
A medida que los precios de la memoria subieron, Nvidia se vio obligado a adquirir mayores volúmenes a costos elevados para alimentar sus tarjetas gráficas de última generación. Esta presión de precios se trasladó a los clientes finales, que enfrentan precios más altos y tiempos de espera prolongados para productos como la RTX 4090.
Mientras tanto, la compañía ha invertido en la expansión de su propia capacidad de producción a través de acuerdos con TSMC y la construcción de nuevas líneas de ensamblaje, una estrategia que busca reducir la dependencia de los proveedores externos de memoria.
Repercusiones financieras y de la industria
En el reporte trimestral, Nvidia anunció ingresos de 13.500 millones de dólares y un beneficio neto de 4.400 millones, cifras que, según su propio análisis, estarían muy por debajo de lo que habría sido posible sin la escasez de memoria. La empresa menciona que la presión sobre el suministro obligó a ajustar los márgenes de algunas de sus líneas de negocio.
El sector de videojuegos, que históricamente ha sido un motor de crecimiento para Nvidia, no recibió ninguna mención específica. Analistas de mercado interpretan esta omisión como una señal de que la división de gaming está siendo absorbida por la necesidad de priorizar la producción de GPU orientadas a la IA y al cómputo de alto rendimiento.
Competidores como AMD están experimentando problemas similares, pero han intentado diferenciarse mediante la oferta de tarjetas con menos requisitos de memoria, una táctica que podría ganar terreno si la escasez persiste.
Los analistas de Wall Street respondieron con cautela: el precio de la acción de Nvidia subió modestamente tras la llamada, pero los informes de investigación advierten que la volatilidad del suministro de memoria podría seguir pesando sobre la valoración de la compañía en los próximos trimestres.
Mirando al futuro, Nvidia señala que la demanda de IA continuará creciendo, lo que mantendrá la presión sobre los componentes de memoria. La empresa está trabajando con sus socios para acelerar la producción de chips de próxima generación, aunque reconoce que la solución completa a la crisis podría tardar varios años.