En la reciente cumbre del G20, Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra, advirtió a los ministros de finanzas que las valoraciones desorbitadas de la IA y el aumento del apalancamiento podrían desencadenar la próxima crisis financiera. El mensaje, transmitido en un discurso que subrayó la fragilidad del sistema crediticio global, llegó en medio de una oleada de inversiones masivas en startups de inteligencia artificial.
Durante el último año, la capitalización combinada de los principales actores de IA superó los 200 mil millones de dólares, impulsada por rondas de financiación que alcanzaron valoraciones superiores a los 30 mil millones en varios casos. Este crecimiento se ha alimentado de la expectativa de que los modelos generativos transformen sectores tan diversos como la salud, la educación y la industria financiera.
Los datos del FMI indican que el ratio de deuda global ha aumentado un 12 % en los últimos doce meses, mientras que los mercados de bonos corporativos registran un crecimiento del apalancamiento que supera el 15 % de los activos totales. Estas cifras reflejan una tendencia a financiar proyectos de IA con deuda cada vez más barata, lo que incrementa la vulnerabilidad frente a una corrección de precios.
Los grandes proveedores de nube, conocidos como hyperscalers, han invertido directamente en compañías de IA, creando una red de exposición mutua que, según Bailey, podría generar un efecto dominó si alguna entidad clave enfrenta una corrección brusca. La interdependencia entre infraestructura de cómputo y startups de IA intensifica el riesgo sistémico.
A pesar del ritmo acelerado de la innovación, la mayoría de los países aún carecen de normas específicas que regulen los sistemas de IA de última generación, lo que dificulta la supervisión de riesgos sistémicos. La ausencia de marcos regulatorios claros deja espacio para prácticas opacas en la valoración de activos y en la gestión de riesgos.
Los modelos de IA frontier, capaces de generar código y simular vulnerabilidades, presentan un nuevo vector de ciberamenaza; un fallo en la seguridad de una plataforma podría propagarse rápidamente a infraestructuras financieras críticas. La combinación de alta capacidad técnica y escasa supervisión amplifica la exposición a ataques sofisticados.
Bailey señaló que la interconexión entre fondos de cobertura, bancos y empresas de tecnología aumenta la probabilidad de que pérdidas en el sector de IA se transmitan a mercados de crédito tradicionales. La experiencia de crisis anteriores muestra que los choques en sectores emergentes pueden escalar rápidamente cuando los agentes financieros comparten exposición.
El gobernador propuso la creación de un marco internacional coordinado que incluya límites al apalancamiento, requisitos de capital específicos para inversiones en IA y la elaboración de normas de ciberseguridad adaptadas a modelos generativos. Estas medidas buscan contener la acumulación de riesgos antes de que se materialicen en turbulencias de mercado.
Algunos ministros, como el de Alemania, expresaron su disposición a acelerar la legislación, mientras que representantes de la industria advirtieron que regulaciones excesivas podrían frenar la innovación y la competitividad global. El debate entre control y crecimiento define ahora la agenda financiera internacional.